Fueron ellas: Laura Montoya Upegui, Mercedes Giraldo
Zuluaga, Matilde Escobar Posada, Ana de Jesús
Saldarriaga Jaramillo, Carmen Rosa Jaramillo, María
de Jesús López y su madre, Dolores Upegui
v. de Montoya como compañía, quienes
salieron de Medellín hacia Dabeiba, el 4 de
Mayo de 1914, con el ánimo de ser MAESTRAS
Y CATEQUISTAS DE LOS INDIOS. Llegaron a Dabeiba después
de un fatigoso viaje el 14 del mismo mes. Llevaban
sus pobres pertenencias en una recua de mulas conducida
por un peón. El indio infravalorado, repudiado
y hostilizado, comenzó a ser el centro de atención
de estas infatigables viajeras.La Madre Laura posee
recursos metodológicos, una rica iniciativa
y la ayuda poderosa de Dios. Busca un régimen,
una manera de proceder que facilita la obra evangelizadora.
Consiste en la formación de centros misioneros
que ponen en movimiento y nutren enseñanzas
ambulantes en su derredor. Centros que se fundan en
lugares rodeados de varias parcialidades indígenas
y a ellos concurren los indios que puedan hacerlo,
para los que viven mas distantes funda las Ambulancias.
El
trabajo de excursiones o correrías misioneras
por las selvas y los ríos, comenzó en
el mismo año de la fundación: el 7 de
agosto de 1914, con el fin de explorar el terreno
y buscar modos y lugares dónde establecer centros
misioneros, o de visitar los enfermos distantes y
darles enseñanza transitoria. Eran esas excursiones
realizadas de la manera más prudente, aunque
no dejaban de ser de mucho peligro por lo desconocido.
En estas correrías, como en general en todo
el trabajo apostólico, Dios obró verdaderos
prodigios en favor de los indios.