Laura
Montoya Upegui nació en Jericó de Antioquia,
el 26 de Mayo de 1874. Vio la luz primera a las ocho
de la mañana. Recibió las aguas del
bautismo a las doce del mismo día. Tal era
la costumbre de aquellos hogares cristianos. He aquí
la partida bautismal: En la iglesia parroquial
de Nuestra Señora de las Mercedes de Jericó,
a 26 de mayo de mil ochocientos setenta y cuatro,
el presbítero Evaristo Uribe mi coadjutor,
bautizó solemnemente a una niña nacida
el mismo día, a quien nombró María
Laura de Jesús, hija legítima de Juan
de la Cruz Montoya y María Dolores Upegui,
vecinos de esta Parroquia. Abuelos paternos: Cristóbal
Montoya y María de Jesús González;
maternos Lucio Upegui y Mariana Echavarría;
fueron los padrinos Domingo Montoya y Juliana Rafaela
Montoya, a quienes advirtió el parentesco y
obligaciones que contrajeron. Doy fe. Jesús
María Florez" Rubricado.
Dice la Madre: "Cuando conocí que
tal nombre se deriva de laurel, que significa inmortalidad
lo he amado, porque traduce aquella palabra: "Con
caridad perpetua te amé". Si es perpetua,
ha de ser inmortal e inmortal ha de ser mi amor. Y
mi nombre fue el sello de esa inmortalidad de amores
entre Dios y su creatura. Inmortal ha de ser la fe
que con el nombre recibí".
Años adelante, cuando Laura va a comenzar la
obra grande de toda su vida, la fundación de
su instituto misionero, todas las compañeras
se cambian el nombre pero a ella monseñor Crespo
se lo conserva. Laura ha de ser su nombre. "Todo,
comenta agradecida, es predilección de parte
de Dios. Por mi parte, no he hecho otra cosa que sembrar
muerte en el girón de vida eterna que Dios
infundió en mi alma con el santo bautismo".